Centro de Movilidad Sostenible participa en una nueva versión de Latam Mobility Cono SUR

Una nueva versión de Latam Mobility Cono Sur 2026, uno de los eventos de movilidad sostenible más importantes de América Latina, se realizó el 25 de agosto en Santiago de Chile.

Nuestro director ejecutivo, Sebastián Galarza, participó en el panel “Movilidad compartida, micromovilidad urbana y transporte de pasajeros”, que reunió a representantes de los sectores público, privado y académico para abordar los desafíos y oportunidades de integrar distintos modos de transporte en las ciudades de la región.

El panel, moderado por Julio Villalobos Contreras, director del Centro de Transporte y Logística de la Universidad Andrés Bello (UNAB), contó también con la participación de Eduardo Castro Ibáñez, director del Directorio de Transporte Público Metropolitano (DTPM); Nicolás Costa, director de Sector Público para Chile de Mastercard; y Pablo Pastega, vicepresidente de Iberia y Sudamérica de FlixBus.

El espacio trató temas como la integración de distintos modos de transporte, la digitalización de los sistemas de pago, la electromovilidad en el transporte interurbano, el uso del espacio público y el rol de los datos en la toma de decisiones sobre políticas de movilidad sostenible.

Integración de modos: infraestructura, medios de pago y última milla como pilares fundamentales

El moderador Julio Villalobos abrió el panel planteando el desafío de cómo avanzar hacia una movilidad realmente integrada en las ciudades, donde conviven múltiples modos: transporte público masivo, bicicletas, scooters, taxis, plataformas y transporte interurbano. La pregunta central fue: ¿cómo lograr que todos estos sistemas funcionen como un ecosistema coherente y sostenible?

Eduardo Castro del DTPM señaló que la integración pasa por tres variables clave: infraestructura, medios de acceso y pago, y capilaridad para la última milla, y destacó ejemplos como la estación intermodal de Los Libertadores, donde convergen metro y buses interurbanos, y mencionó que el DTPM está trabajando en ampliar estos espacios en la ciudad. 

La infraestructura permite la interoperabilidad de distintos modos”, afirmó, añadiendo que el desafío de la última milla, especialmente en la noche, requiere integrar taxis, plataformas y scooters para que los usuarios lleguen a la puerta de su casa.

Pablo Pastega de FlixBus respaldó esta visión desde la perspectiva del transporte interurbano, y remarcó que el autobús interurbano es también transporte público, ya que moviliza millones de pasajeros de manera eficiente y sostenible, y debe ser considerado en el mix de movilidad. 

Además, abogó por extender esta lógica a otros puntos, incluyendo aeropuertos, para que la movilidad no se detenga en los límites de la ciudad. “Es fundamental que cuando se planteen infraestructuras y soluciones de movilidad, se tenga en cuenta el transporte interurbano”, enfatizó.

Medios de pago digitales: interoperabilidad y confianza

Nicolás Costa de Mastercard profundizó en el segundo pilar mencionado por el director del DTPM: los medios de pago. Destacó que Chile ha avanzado significativamente en la integración de pagos digitales en el transporte público, con ejemplos como el pago con tarjetas EMV (estándar interoperable) en el metro y tren de Santiago, y en ciudades como Valparaíso, donde se integraron cuatro medios de transporte eléctricos con pagos digitales.

“El usuario elige con lo que quiere pagar, y hoy puede usar tarjeta de crédito, débito, prepago o billeteras digitales”, explicó Costa, quien destacó que el 80% de los pagos con tarjeta en el transporte público chileno se realizan con débito y prepago, derribando el mito de que solo el crédito es viable. 

Además, señaló que el 40% de los pagos en Santiago ya se hacen con billeteras digitales, una adopción muy superior al promedio de América Latina.

Costa también mencionó el desafío de extender esta interoperabilidad a todos los modos, incluyendo el interurbano, y adelantó que Mastercard está trabajando en el estándar “Plug and Pay» para infraestructura de carga de vehículos eléctricos, de modo que el usuario pueda pagar con cualquier medio sin necesidad de aplicaciones exclusivas. “La movilidad hay que pagarla, y la manera de hacerlo tiene que ser simple”, afirmó.

El rol del transporte público y la tecnología

Sebastián Galarza del Centro de Movilidad Sostenible (CMS), aportó la mirada desde la economía y la sostenibilidad. Señaló que el transporte público es fundamental no solo por sus menores emisiones por pasajero, sino porque permite un uso más eficiente del espacio urbano frente a la creciente motorización. 

“Pensar que vamos a tener tasas de motorización que se duplican o triplican en ciudades de Latinoamérica es una locura”, afirmó.

Galarza destacó que la tecnología y los datos son aliados clave para la toma de decisiones. Mencionó la iniciativa Transport Data Commons, coordinada por la GIZ, que su organización está trayendo a América Latina para homologar y compartir información que permita planificar mejor y descarbonizar el transporte.

“Todo lo que estamos hablando genera mucha información, pero muchas veces no es comparable ni confiable. Necesitamos un marco para compartir datos”, explicó.

También subrayó la importancia de la electromovilidad en el transporte interurbano y de carga, donde el desafío de la infraestructura de carga es aún mayor. “No tiene sentido armar infraestructura de carga exclusiva para una empresa; debe ser interoperable e intermodal”, planteó, llamando a una coordinación más amplia entre actores públicos y privados.

El transporte interurbano y la electromovilidad

Pablo Pastega compartió la experiencia de FlixBus en la transición hacia vehículos eléctricos. Señaló que la compañía lleva más de 7 años experimentando con autobuses eléctricos y de biogás, y que hoy la tecnología ya ofrece autonomías de casi 400 kilómetros, con productos disponibles en el mercado.

Puso como ejemplo el caso de Portugal, donde FlixBus opera dos autobuses eléctricos en la ruta Lisboa-Porto con éxito. Sin embargo, advirtió que el principal desafío es la infraestructura de carga, que debe ser desarrollada por las autoridades competentes.

“Chile tiene una red estupenda de carga para buses urbanos; habría que estudiar cómo utilizarla también para el interurbano”, sugirió.

En cuanto a la integración con sistemas de pago, Pastega reconoció que el transporte interurbano tiene particularidades, como la asignación de asientos, que dificulta la interoperabilidad directa con el pago urbano. No obstante, expresó su disposición a colaborar en el desarrollo de soluciones tecnológicas que permitan una mayor integración.

Uso del espacio público: convivencia y eficiencia operativa

Eduardo Castro abordó el uso del espacio público, un tema sensible en las ciudades, y recordó que en el pasado, los buses diésel generaban ruido, contaminación y derrames de petróleo, lo que generaba rechazo vecinal. 

Hoy, con la electrificación de la flota (más de 4.300 buses eléctricos en Santiago), los buses son más silenciosos, no contaminan y son más amigables con el entorno, lo que ha facilitado el diálogo con los municipios para obtener espacios de regulación.

Los municipios están entendiendo que necesitan otorgarnos espacios públicos para que el sistema sea eficiente”, afirmó Castro, quien añadió que los viajes en vacío (de terminal a terminal) encarecen el sistema, por lo que es clave poder regular en la vía pública. Sin embargo, reconoció que aún hay desafíos en la convivencia con la ciudadanía y en la seguridad nocturna, que dificultan la operación en la última milla.

Castro también mencionó que el DTPM está evaluando la integración del teleférico como un nuevo modo de transporte, aunque advirtió que aún no se ha definido el modelo de integración tarifaria y tecnológica, ya que ello podría impactar el subsidio al transporte público.

Certezas, tecnología evolutiva y colaboración

En la ronda de cierre, los panelistas compartieron sus visiones de futuro.

Pablo Pastega llamó a seguir fomentando la intermodalidad y a trabajar conjuntamente para reducir el fraude y mejorar la seguridad y confiabilidad del transporte. Destacó que la tecnología ya está disponible, y que lo que falta es voluntad de colaboración entre todos los actores.

Sebastián Galarza recalcó en la importancia de los datos confiables y comparables para tomar mejores decisiones de planificación y descarbonización, y destacó el trabajo del Centro de Movilidad Sostenible en iniciativas como Transport Data Commons para América Latina.

Nicolás Costa cerró con un mensaje sobre la adopción tecnológica en Chile. Señaló que los usuarios están preparados para pagar con medios digitales, y que la interoperabilidad es un camino sin retorno. Adelantó que el futuro apunta a pagos biométricos (cara, huella o palma de la mano), que ya se están implementando en Asia y que podrían llegar a la región en los próximos años.

Eduardo Castro puso el foco en el objetivo más “cotidiano” pero fundamental: entregar certezas a los usuarios. «Queremos que, si decimos que el bus va a pasar por una parada, pase. Que si decimos que se puede subir, se detenga. Que el usuario pueda pagar con el medio que prefiera», afirmó. 

Reconoció que el gran desafío del DTPM es la última milla, especialmente en la noche, donde la seguridad y la capilaridad son insuficientes, y llamó a trabajar con todos los actores para resolverlo.

El panel evidenció que la movilidad compartida, la micromovilidad y el transporte de pasajeros son componentes interdependientes de un mismo sistema, y que su integración requiere visión de conjunto, coordinación intersectorial y colaboración público-privada.

FUENTE: LATAM MOBILITY