Electromovilidad en Chile: Entre el progreso y los desafíos

La electromovilidad en Chile, ¿va por buen camino o nos encontramos entre los países que están al debe con la adopción de políticas públicas y acciones que impulsen el uso de vehículos eléctricos?

Actualmente no existen dudas de los beneficios de la electromovilidad. De hecho, la adopción de vehículos eléctricos representa una gran oportunidad para transformar los usos del sector transporte a usos más sostenibles desde una perspectiva social, económica y ambiental.

Sin embargo, en muchos países, especialmente en aquellos con economías emergentes, los avances en la materia no han sido tan sólidos como en China, Europa y Estados Unidos. Estas regiones hoy lideran la transición hacia un sistema de transporte terrestre libre de emisiones con cerca del 95% de las ventas globales de EVs según el informe más reciente de International Energy Agency (IEA), Global EV Outlook 2024

La electromovilidad en Chile está en aumento. El país sudamericano se ha convertido en un referente latinoamericano de movilidad eléctrica gracias a importantes hitos como el ingreso de más de 2.000 buses eléctricos al Sistema de transporte público Red Metropolitano de Movilidad, el desarrollo de los puntos de carga o los avances en materia regulatoria.

En abril de 2024, el sector de nuevas energías en el mercado automotriz chileno mostró un crecimiento robusto a pesar de una disminución general del 12,9% en el primer semestre del año. Las ventas de vehículos de cero y bajas emisiones aumentaron un 219,8%, con 1.436 unidades vendidas, según la Asociación Nacional Automotriz de Chile (ANAC).

En su informe de venta de vehículos de cero y bajas emisiones, explican que este crecimiento también se reflejó en un aumento anual acumulado del 90,9%, con 3.971 unidades vendidas en comparación con el mismo periodo del año anterior.

Al hacer un desglose por tipo de vehículo, ANAC detalla que los híbridos enchufables (PHEV) crecieron un 173,5% con 93 inscripciones, mientras que los vehículos totalmente eléctricos (BEV) aumentaron un 450,8% con 347 unidades vendidas.

Por otra parte, el mercado de buses eléctricos acumuló 63 unidades vendidas en lo que va de 2024, con una caída de 93,3%, sin embargo, el mercado de camiones sumó 10 nuevas unidades, principalmente de categoría pesado, acumulando 19 unidades este año.

Si bien el desempeño de Chile en los últimos años ha sido positivo, el crecimiento en el ámbito de la electromovilidad sigue siendo lento, y los datos actuales están lejos alcanzar los objetivos establecidos en la Estrategia Nacional de Electromovilidad del país.

Electromovilidad: Un camino que recién comienza 

En Chile, el sector energético es el principal productor de emisiones debido a la quema de carbón mineral y diésel para la generación eléctrica, así como al consumo de combustibles líquidos requerido por el transporte terrestre. Este último consume aproximadamente el 81% del total de combustibles líquidos, superando a la aviación (13%), el transporte marítimo (4%) y el ferroviario (1%), según datos aportados por la Estrategia Nacional de Electromovilidad.

De acuerdo con el Ministerio de Energía, el transporte es responsable del 26% del total de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Además, el 99% del consumo energético del sector proviene de fuentes fósiles importadas. Por ello, es imperativo adoptar políticas públicas y acciones que reestructuren el sistema de transporte desde una perspectiva integral, abarcando operaciones, infraestructura, vehículos y combustible.

En este contexto, la electromovilidad desempeña un rol estratégico, pues representa una oportunidad para incrementar la eficiencia energética y reducir las emisiones de GEI, generando beneficios importantes:

  • Los vehículos eléctricos pueden ser de 5 a 7 veces más eficientes que los vehículos de combustión interna.
  • Reducen hasta en un 75% los costos de mantención.
  • El costo de la electricidad es alrededor de 8 veces menos que del combustible.
  • No producen gases de escape.
  • Los vehículos eléctricos usan entre 2 y 5 veces más cobre que uno convencional. Esto se convierte en una oportunidad clave para el país, considerando que Chile cuenta con una de las mayores reservas de cobre a nivel mundial y es el principal productor del mineral en todo el mundo.
  • Menos contaminación acústica.

Pilares que rigen la electromovilidad en Chile

Además de ser una oportunidad, la electromovilidad conlleva una serie de desafíos y necesidades tecnológicas y laborales que deben ser abordadas para implementar una transición exitosa. Por eso, en la Estrategia Nacional de Electromovilidad se establecen los pilares fundamentales de este proceso:

Transporte sostenible para mejorar la calidad de vida: Desde una perspectiva sostenible, la electromovilidad se identifica como una solución para mejorar la calidad de vida de las personas, reduciendo considerablemente la contaminación en las ciudades, aportando para el desarrollo de ciudades limpias y silenciosas, además, de ahorrar recursos monetarios. 

Ruta hacia la carbono neutralidad: Implementar la electromovilidad es crucial para tener éxito en  el desafío de descarbonizar la economía completa, donde la energía renovable, la eficiencia energética y el desarrollo de la industria del hidrógeno verde puedan integrarse a los distintos sectores.

Integración armónica con ciudades: Los espacios públicos y la infraestructura de las ciudades deben adaptarse para la integración de los vehículos eléctricos. Si bien estos vehículos tienen beneficios ecológicos, no deja de ser un desafío importante la necesidad de una planificación urbana adecuada que incluya, por ejemplo, estaciones de carga.

Energías limpias se desarrollan a través del transporte: Es un hecho que la electromovilidad no tendrá sentido, sino se disminuyen las emisiones generadas por la matriz eléctrica. En este sentido, es necesario que la electrificación del transporte avance paralelamente a la descarbonización del mercado eléctrico.

Hacia el desarrollo sostenible: La electromovilidad fomentará un ecosistema inclusivo y diverso, abordando a largo plazo aspectos no solo ambientales, sino también sociales y económicos, como la desigualdad de género. En este sentido, abre nuevos mercados y oportunidades de negocio, desde la producción y mantenimiento de vehículos eléctricos hasta la instalación y gestión de infraestructuras de carga, creando un sistema robusto de empleo que genere oportunidades para todos todas las personas.

Transporte limpio como motor de desarrollo local: Como resultado del avance de la electromovilidad, el sector tecnológico tendrá mayor innovación y actividad local.Por lo anterior, actores públicos y privados cooperarán entre sí para impulsar su consolidación.

Metas de electromovilidad en Chile

En el país, los objetivos de electromovilidad se encuentran delineados en la Estrategia Nacional de Electromovilidad, con metas establecidas para el mediano y largo plazo, reflejando los compromisos asumidos en esta área.

En esta línea, para el año 2035, se espera que el 100% de las nuevas incorporaciones al sistema de transporte público urbano sean de cero emisiones. Asimismo, se pretende que el 100% de las ventas de vehículos livianos y medianos sean de cero emisiones para 2035, y que el 100% de las ventas de vehículos destinados al transporte de pasajeros interurbano y al transporte terrestre de carga alcancen la meta de cero emisiones para 2045.

De igual forma, los esfuerzos se centrarán en lograr que el 100% de las ventas de maquinaria con una potencia superior a 560 kW sea de cero emisiones a partir de 2035, y de más de 16 kW a partir de 2040.

Es relevante destacar que a pesar del notable crecimiento de la electromovilidad en Chile, aún hay desafíos importantes que enfrentar. Una de las razones por las que la adopción de vehículos eléctricos ha sido lenta es que las metas establecidas por el Gobierno no están dictaminadas dentro de un marco legal.