Expertos internacionales y representantes de la industria se reúnen para compartir experiencias sobre la electrificación de flotas empresariales 

El encuentro abordó los desafíos y oportunidades para acelerar la electrificación de flotas empresariales en Chile, junto con experiencias internacionales y el rol de las políticas públicas.

En la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile se llevó a cabo el evento “Riesgos y oportunidades en la electrificación de flotas empresariales”, organizado por Líderes Empresariales por la Acción Climática – CLG Chile, el Centro de Movilidad Sostenible (CMS), la Asociación Costarricense de Movilidad Eléctrica (ASOMOVE),la Asociación Noruega de Vehículos Eléctricos y Climate Group, organización sin fines de lucro que trabaja con empresas y líderes gubernamentales para abordar el cambio climático. 

El encuentro reunió a representantes del sector privado, la academia y expertos internacionales para abordar los desafíos y oportunidades de la electrificación de flotas comerciales en Chile, junto con conocer experiencias de otros países y el rol de las políticas públicas para acelerar esta transición.

La actividad comenzó con palabras de bienvenida de Matías Cáceres, asesor de Políticas Públicas de CLG Chile y Sebastián Galarza, director ejecutivo del CMS quien destacó que “en el sector transporte es fundamental avanzar en la electrificación. Existen muchas oportunidades para acelerar esta transformación, especialmente en el ámbito empresarial”.

Claudio Mena, líder de Electromovilidad y Estándares Vehiculares del CMS, estuvo a cargo de la primera presentación la que abordó los resultados positivos del estándar de eficiencia energética para vehículos livianos en Chile. Al respecto, Mena destacó la importancia de avanzar en la regulación de los segmentos de vehículos medianos y pesados. Y señaló que “cerca del 80% de las emisiones del país provienen del transporte terrestre”, por lo que es esencial avanzar en la regulación de todos los segmentos de vehículos en Chile. 

Por su parte, Sveinung Kvalø, asesor de la Asociación Noruega de Vehículos Eléctricos, presentó sobre los principales resultados y objetivos de la electrificación del transporte en ese país y el rol fundamental de las políticas públicas. “En Noruega, en 2026, el 90% de los vehículos nuevos ya son eléctricos. ¿Cómo lo hicimos? Con políticas fuertes de incentivo a la compra y leasing, impuestos más altos para los vehículos a gasolina y diésel, y exenciones tributarias para los eléctricos, que se han ido reduciendo gradualmente desde 2023. Todo esto bajo el principio de que quien contamina, paga”, sostuvo. 

Silvia Rojas, directora ejecutiva de ASOMOVE, compartió las experiencia de Costa Rica, país que se destaca por la electrificación de su transporte terrestre,  y el impacto positivo de esta transición en la economía. En su presentación destacó a Chile como un ejemplo de avance en electromovilidad debido al “desarrollo de buses eléctricos en el transporte público y el avance logrado en cuanto a los estándares vehiculares. Uruguay lidera en el ingreso de vehículos eléctricos, seguido por Costa Rica, mientras que Brasil y México también están avanzando en la producción y ensamblaje de vehículos eléctricos”, indicó.

Posteriormente Killian Dorier, gerente del programa internacional de transporte de Climate Group, habló sobre cómo las normas de eficiencia vehicular facilitan la transición tecnológica en el sector privado. Explicó que las normativas permiten aumentar la disponibilidad de vehículos eléctricos y reducir sus precios al impulsar la competencia. Además, señaló que estas contribuyen a alinear la reducción de emisiones del transporte con los objetivos climáticos del país. “En 2025, uno de cada cuatro vehículos vendidos en la Unión Europea fue eléctrico”, ejemplificó. 

Experiencias del sector privado

Tras las presentaciones, se realizó el panel “Convertir la política en acción: Cómo las empresas pueden acelerar la adopción de flotas comerciales de cero emisiones en Chile” el cual fue moderado por Sebastián Galarza y contó con la participación de Roberto Umaña, líder de Consultoría de Riesgos Cluster Sur WTW; los representantes de empresas miembro de CLG Chile, Marcela Escobar, ingeniera en Gestión y Desarrollo Energético de Novandino Litio y Daniel Rodríguez, director de Servicios Industriales y Residuos Peligrosos de Veolia; y Joana Slebe, gerente general de Arval. 

Desde el punto de vista de las aseguradoras, Roberto Umaña señaló que la electrificación de flotas plantea nuevos desafíos ya que cuentan con una experiencia más reciente en la evaluación de los riesgos asociados a los vehículos eléctricos. Sin embargo, agregó que la estrategia de asegurabilidad todavía no ha cambiado completamente, pues los clientes avanzan mediante planes piloto. Por ello, la transición sigue siendo gradual y porcentual, más que total.

Joana Slebe, en tanto, sostuvo que, si hace cinco años la electrificación era una instrucción, hoy es una oportunidad. “La disponibilidad de flota ha aumentado y hoy contamos con herramientas para proyectar el valor residual de los activos y anticipar mantenimientos y fallas. Además, existe un impulso hacia la infraestructura de carga”.

Sobre la implementación de la electromovilidad en las empresas, Daniel Rodríguez señaló que Veolia cuenta con el plan global GreenUp el cual busca reducir las emisiones de carbono propias y de sus clientes. En este marco, la compañía se comprometió a contar con un 25% de flota eléctrica para 2030. También destacó los buenos resultados de sus pilotos de electromovilidad, aunque señaló que la autonomía de las baterías sigue siendo un desafío y requiere una planificación previa, especialmente en rutas de mayor extensión.

En cuanto a la experiencia de Novandino, Marcela Escobar explicó que la empresa busca electrificar el transporte de salmuera en Antofagasta, comenzando por el transporte liviano y avanzando ahora hacia la carga pesada. “Estamos realizando pruebas e implementando cargadores rápidos. Hemos tenido resultados positivos, con un ahorro del 60% respecto de un motor diésel. El principal desafío es asegurar la continuidad de esta ruta crítica durante la transición a vehículos eléctricos”, concluyó.